SOLICITAR INFORMACIÓN
SOLICITAR INFORMACIÓN »

MEDIA

La distribución de productos a temperatura controlada ha cambiado para siempre, porque las formas de comprar y transportar también lo han hecho. Antes los clientes finales que compraban producto perecedero online eran una minoría; hoy son legión. Antes apenas nos preocupaba el coste energético y su impacto medioambiental; hoy sabemos que puede llevarnos a un callejón sin salida.

Distribución a temperatura controlada: nuevas modalidades de reparto

Distribución a temperatura controlada

La distribución de productos a temperatura controlada ha cambiado para siempre, porque las formas de comprar y transportar también lo han hecho. Antes los clientes finales que compraban producto perecedero online eran una minoría; hoy son legión. Antes apenas nos preocupaba el coste energético y su impacto medioambiental; hoy sabemos que puede llevarnos a un callejón sin salida.

En este artículo hablamos de nuevas modalidades de reparto que marcan tendencia y las razones que han hecho que hayan llegado para quedarse de forma definitiva. Las soluciones de embalaje isotérmico de Tempack, no hace falta decirlo, facilitan la adaptación a esas nuevas tendencias, que hay que conocer para sobrevivir, seas un comercio tradicional o un e-commerce.

Cambia el consumo, cambia la distribución

¿Qué es lo que ha cambiado? Podríamos decir que todo. En los últimos años se ha generado una especie de “tormenta perfecta” al conjugarse nuevos patrones de consumo que exigen flexibilidad total, las posibilidades tecnológicas que lo hacen posible y la pandemia de covid-19, que ha acelerado el proceso.

En paralelo, la urgencia de una actuación para frenar el cambio climático ha planteado nuevos desafíos. A todos nos vienen inmediatamente a la cabeza las limitaciones de movilidad para vehículos contaminantes en ámbitos urbanos. Pero también se trata de racionalizar el gasto energético tanto a gran escala como (y, sobre todo) en los pequeños trayectos.

En resumen, el auge de la distribución capilar de última milla, que exige flexibilidad y dispara los gastos logísticos, se conjuga con la necesidad de que la distribución se haga sostenible y ecológica. Y sin perder de vista las exigencias del cliente final en cuanto a tiempos y lugares. Las soluciones vienen de dos lados: los avances técnicos y la personalización de la distribución.

La distribución inteligente

No es un secreto para nadie que las innovaciones tecnológicas nos permiten optimizar nuestros esfuerzos (y nuestros recursos) para dar el mejor servicio. Hablamos de vehículos de última generación de reparto sin conductor (los llamados vehículos autónomos o self-driving delivery robots), drones, robots…

Por otro lado, tenemos nuevas herramientas de software basadas en inteligencia artificial y big data que nos permiten racionalizar mejor las rutas, teniendo en cuenta frecuencias, horarios, ubicaciones y otras variables; especialmente si se apoyan en estrategias comerciales de suscripciones de entrega premium.

En el ámbito específico de la distribución de productos a temperatura controlada, en el que el tiempo es un factor esencial, las grandes innovaciones están en las soluciones basadas en embalajes de frío pasivo, sean de un solo uso o reutilizables en función de las características del producto, del modelo de negocio y de las necesidades del cliente.

A la medida del cliente final

Al final, lo que cuenta es dar al consumidor final lo que quiere. Y lo que quiere es, al parecer, un reparto más personalizado, con menos errores y más ecológico. Para conseguirlo se ponen en marcha soluciones diversas que amplían la panoplia de opciones, pero siempre con el mismo objetivo: una logística de calidad.

Están las entregas en consigna en puntos estratégicamente ubicados, pero también domiciliarias. Son especialmente apreciadas en las pequeñas compras de alimentación. Tendrá un fuerte impacto en la distribución de productos a temperatura controlada por las necesidades de refrigeración que implica. Están también los personal shoppers que, simplificando, hacen la compra por el cliente y se la llevan a casa.

Un importante valor añadido (tanto para el comercio como para el cliente) es que esta distribución sea poco agresiva con el medio ambiente. De ahí la proliferación de vehículos eléctricos o de tracción humana (cargo bikes, trikes y similares) y la consagración definitiva e irreversible del embalaje sostenible.