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El producto fresco pesa mucho en la cesta de la compra, y cada día más; una distribución en frío eficiente marca la diferencia en competitividad.

El peso del producto fresco perecedero en la cesta de la compra

Cold Chains producto fresco

Hay que ver lo que pesa la cesta de la compra. Y dentro de la cesta, los artículos de alimentación. Y dentro de la alimentación, el producto fresco perecedero. Y encima parece que pesa cada vez más; encuestas y estudios aparte, si preguntamos en cualquier hogar europeo de 2022 podrán confirmarlo.

Dentro de la compleja cadena de suministro del alimento perecedero, el embalaje isotérmico juega un papel central para el comercio de alimentación (sea en tienda física o e-commerce, gran superficie o retailer).  De hecho, puede representar la diferencia entre un modelo de negocio competitivo y otro abocado al fracaso.

El 40 % de la cesta de la compra de alimentos es producto fresco perecedero

Empecemos calculando qué proporción de la cesta de la compra de alimentación de los españoles, por ejemplo, es producto fresco. Es decir, qué parte de la cesta se llena (y qué parte de la cartera se vacía) con frutas, hortalizas, carne y pescado frescos, huevos y derivados lácteos, etc.

Por suerte, otros han hecho ya el esfuerzo por nosotros. Según el exhaustivo informe del MAPA para 2021, el 38,8 % de la cesta de la compra está compuesto por alimentos frescos, responsables del 60 % del gasto: lo que vienen siendo unos 2.000 € anuales por persona (según ALDI, 1 de cada 3 euros del gasto en alimentación).

Un tercio de ese gasto se va en frutas y verduras, una cuarta parte en carne fresca; charcutería y pescados y mariscos rondan el 15 %, mientras el pan y los huevos nos cuestan, respectivamente, el 6,6 % y el 2,7 % del ticket de la compra.

El rol de la distribución en frío del producto perecedero

Cuando hablamos de cesta de la compra pensamos indefectiblemente en coste de la vida e IPC. Y más en el contexto inflacionario en el que nos encontramos, que nos deja noticias cada día más alarmantes tanto para los consumidores como para los negocios. La subida respecto al año anterior en este rubro es del 13,8 %.

Así, queda claro que, en especial en el ámbito de los alimentos refrigerados y los alimentos congelados, una preservación adecuada del producto (es decir, un mantenimiento óptimo de la cadena de frío) es un factor central para evitar cuantiosas pérdidas y mantener tanto unos precios competitivos como unos márgenes mínimamente aceptables.

La ruptura de la cadena de frío no es ni mucho menos la principal causa de la subida de precios que estamos sufriendo. Pero sí que es un factor sobre el que podemos intervenir con facilidad y a bajo  menor coste, si sabemos cómo mejorar nuestras prácticas en cuanto a almacenaje, transporte y distribución se refiere.

El embalaje isotérmico, el factor diferencial

Desde el productor hasta la última milla (la fase más compleja), pasando por el transporte y la estancia en el almacén, el centro de distribución y el centro de fulfilment, las soluciones de embalaje isotérmico para el transporte a temperatura controlada nos permiten una gestión optimizada del producto perecedero para minimizar mermas, deterioros, devoluciones y desperdicio.

¿Has calculado alguna vez cuál es el impacto económico de un tratamiento inadecuado del producto perecedero en tus cuentas? ¿Te has parado a considerar soluciones basadas en frío pasivo, sumamente flexibles y que requieren una inversión modesta?

Esto sin entrar a tener en cuenta otras cuestiones relacionadas con el aprovechamiento y la sostenibilidad como el concepto zero waste, igualmente preocupantes (si no más a largo plazo). Probablemente hayamos llegado a una encrucijada en la que tengamos que tomar algunas decisiones antes de que sea tarde…