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Los consumidores son cada día más conscientes de la necesidad de reducir el impacto medioambiental de la logística del transporte. ¿Cómo lo hacemos?

Hacia un reparto más sostenible, ¿un clamor popular?

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Los consumidores son cada día más conscientes de la necesidad de reducir el impacto medioambiental de la logística del transporte. ¿Cómo lo hacemos?

El dilema entre consumo y sostenibilidad está sobre la mesa, y en el sector de la logística los actores implicados están claros: proveedores, transportistas, operadores logísticos, distribuidores, servicios de paquetería… Pero también autoridades públicas, gran comercio y minoristas. Y, por supuesto, los consumidores, quizá la pieza esencial en este ecosistema.

Hablando de última milla, parece que “los consumidores demandan a las empresas una modalidad de reparto más sostenible”, según declaran desde UPS España y leemos en El Mercantil de junio de 2022. ¿Consumiendo menos? No, qué va… Más bien bonificando a las empresas que sepan estar a la altura. ¿Cómo alcanzarla?

Los desafíos no son pequeños

La complejidad de la cadena de suministro mundial, la estructura demográfica y urbana, los patrones de consumo, los nuevos criterios y medidas para reducir nuestro impacto ambiental (en España, 149 ZBE en ciudades de menos de 50.000 habitantes para 2023)… Este punto de partida no nos lo pone nada fácil.

Tratando de simplificar para reducir el foco, podemos identificar tres grandes áreas que necesitan mejorar.

  • Por un lado, se trata de reducir el número de kilómetros que recorre una mercancía. Esto supone menos consumo energético, menos emisiones de GEI, e indirectamente una menor congestión de las vías de comunicación (y de los centros logísticos, los puertos, etc.).
  • Por otro lado, hay que cambiar las políticas completamente distópicas de entrega rápida, devolución gratuita y similares; se impone hacer un poco de pedagogía para corregir esta falsa ilusión de que el “cuanto antes, mejor” y el “si no me gusta, lo devuelvo” no tienen un coste ambiental asociado.
  • Y para terminar, es absolutamente necesario por parte de los consumidores racionalizar el consumo. Para hacernos una idea, en EE. UU. en 2019 un ciudadano de cada ocho recibía una compra online en casa cada día. Extrapolando, esto significa 15.000 millones de paquetes al año; y se estima que la proporción se doble para 2023…

Estamos en el buen camino

Ya hay en marcha algunas buenas prácticas que empiezan a tomar forma o a arraigar. Una medida relativamente simple y económica que puede resolver la papeleta o al menos aliviar algunos canales de DUM (grandes superficies, supermarcas, horeca parcialmente) sería el reparto nocturno al evitar las horas de tráfico denso.

Más eficaz es lo que ya hacen muchas empresas aligerando y electrificando su flota de vehículos. Una solución cara a veces, pero que se adapta mucho mejor a la diversidad y la complejidad de la demanda urbana actual y tiene un claro impacto ambiental positivo.

Otra de las soluciones, tal vez la más creativa, por las que ya se está apostando son los hubs urbanos de consolidación (para los distribuidores) y los puntos de conveniencia (para los consumidores), sean lockers o tiendas de recogida, lo que ha dado en llamarse “logística de proximidad”.

La sostenibilidad según Tempack

Por la parte que nos toca (y nos toca mucho; estamos el último eslabón de la cadena de suministro, el que llega hasta la puerta del cliente final), somos perfectamente conscientes de que todos debemos contribuir para dar el golpe de timón definitivo.

En la logística del frío, una conservación adecuada del producto perecedero es esencial para evitar deterioros y su estela de desperdicio, devoluciones e insatisfacción. Nuestro embalaje isotérmico de alta eficiencia garantiza un rango de temperatura siempre adecuado, para tránsitos de hasta 48-72 horas, sin ruptura de la cadena de frío y sin consumo activo de energía.

En el apartado de materiales también ponemos nuestro granito de arena, empleando plástico PET reciclado o material textil regenerado, en algunos de nuestros embalajes, y poniendo el acento en las opciones reutilizables sólidas y fácilmente desmontables; así, tanto si los usas para modular tu vehículo como si optas por soluciones personalizadas, sabes que estás respondiendo a la demanda de sostenibilidad de manera eficiente y competitiva.