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Los envíos a temperatura controlada se han convertido en parte de la rutina del tráfico de mercancías, tanto a gran escala como al cliente final.

Los envíos a temperatura controlada, a la orden del día

Hubo un tiempo, no hace tanto, en el que los envíos a temperatura controlada representaban solamente una pequeña parte del tráfico de mercancías global, en especial si hablamos de pequeña distribución. Hoy, el panorama ha cambiado de manera drástica: la logística del frío se ha popularizado de forma radical.

Y, como la realidad se transforma, los métodos de transporte de productos a baja temperatura se están transformando con ella, llevándose por delante las concepciones tradicionales en cuanto a políticas de distribución, embalaje, packaging… ¿Cómo hemos llegado hasta aquí y cómo afecta al pequeño comercio?

El e-commerce lo cambió todo

Son muchos los observadores para los que no cabe duda en cuanto a qué ha cambiado y alterado los mecanismos comerciales y logísticos tradicionales. El auge del comercio electrónico venía avisándose desde hace años, pero la pandemia mundial fue el momento en el que todo cambió de verdad.

A partir de ese momento, comprar por internet dejó de ser cosa de una minoría. Además, el tipo de producto que adquirimos online ha cambiado enormemente; o mejor dicho, el rango se ha ampliado: ahora compramos muchísimos más productos del día a día, principalmente alimentación, tanto producto fresco (y congelado) como preparado y listo para consumir.

No hace falta decir que el producto alimentario tiene, desde la perspectiva de la logística, ciertas peculiaridades: la famosa cadena de frío ha de respetarse a toda costa. Si a esto le sumamos que el envío a domicilio de productos sensibles a la temperatura se ha disparado, tenemos ante nosotros un panorama muy desafiante tanto para el distribuidor como para el comerciante.

El embalaje isotérmico, el aliado perfecto en las entregas de última milla

Por fortuna, el sector logístico tiene la suficiente madurez como para saber enfrentarse a este tipo de retos de escala global y a la vez intensamente local, y el estado del arte tecnológico también acompaña. Pero la nueva situación, en la que la distribución capilar y de última milla son el pan nuestro de cada día, implica transformaciones mayores.

Por un lado, se exige al distribuidor una mayor flexibilidad. Los grandes centros de distribución siguen existiendo, cómo no, pero los envíos a temperatura controlada descienden ahora a la escala más reducida, la del pequeño paquete que ha de llegar a las manos del cliente final en su domicilio en pleno casco urbano o en una vivienda remota.

Los embalajes isotérmicos son los complementos ideales de los sistemas tradicionales de frío activo en grandes vehículos por su versatilidad y capacidad de adaptación a mercados y modelos de negocio en continua transformación.

Apoyando la cadena de frío del pequeño comercio

En Tempack nos caracterizamos por ofrecer soluciones basadas en frío pasivo en todos los sectores de la industria en los que el transporte isotérmico es una necesidad: grandes operadores logísticos, sector biosanitario, mayoristas farmacéuticos, etc.

Somos perfectamente conscientes de que el pequeño comercio, tanto físico como online, también tiene que servir a sus clientes alimentos frescos o congelados perecederos, comida preparada, flores y un sinfín de artículos que se convierten, automáticamente, en otros tantos envíos a temperatura controlada.

En Tempack proponemos soluciones eficientes, económicas y versátiles, que se adaptan a las diferentes necesidades específicas del pequeño comercio y entrega a domicilio: rangos de temperatura, tiempos de traslado, tipos de vehículos, características de rutas, opciones de reutilización de embalaje isotérmico, etc.

 

El embalaje isotérmico que necesita tu pequeño negocio

El producto termosensible ha llegado a la pequeña distribución, y tus clientes a domicilio cuentan con recibirlo a tiempo y en buen estado.  Con el embalaje adecuado, ¡no hay problema!