SOLICITAR INFORMACIÓN
SOLICITAR INFORMACIÓN »

MEDIA

El productor, el transformador, el operador logístico, el intermediario, el distribuidor, el transportista y por supuesto el cliente final; todos ellos se ven beneficiados por un transporte de bienes perecederos que garantice el mantenimiento de la cadena de frío. Pero también quienes no intervienen directamente en este complejo intercambio.

Transporte en frío: ventajas para todos

El productor, el transformador, el operador logístico, el intermediario, el distribuidor, el transportista y por supuesto el cliente final; todos ellos se ven beneficiados por un transporte de bienes perecederos que garantice el mantenimiento de la cadena de frío. Pero también quienes no intervienen directamente en este complejo intercambio.

Y es que el transporte a temperatura controlada tiene virtudes que trascienden el interés inmediato del que vende y del que compra bienes congelados, alimentos pereceros, medicamentos termolábiles o comida lista para comer. Aquí te contamos lo que la logística del frío hace por todos nosotros…

Reduce el desperdicio de comida

El desperdicio alimentario (no solo en la distribución; también en la producción, recogida, procesamiento y consumo) es uno de los fenómenos más trágicamente absurdos de nuestro tiempo. Personas subalimentadas o incluso pereciendo de hambre y otros tirando comida al mismo tiempo es sencillamente intolerable.

El mantenimiento de los alimentos y otros bienes perecederos dentro de unos rangos de temperatura adecuados es crítico para evitar que se echen a perder, y con ellos se malogre el esfuerzo (y la inversión) de numerosos actores. En este sentido, la satisfacción del cliente final es realmente lo de menos.

Incentiva la innovación en materia energética

El transporte en frío no deja de implicar un consumo intensivo de energía (si bien las tecnologías de frío pasivo ya evitan buena parte del mismo). Así, las compañías implicadas son las primeras interesadas en explorar nuevas tecnologías y mantener el coste energético dentro de unos márgenes aceptables.

Por eso no se limitan al uso de vehículos lo más “verdes” posible (de bajas emisiones, eléctricos, incluso de tracción humana); también promueven de forma activa la innovación en energías renovables, tanto en infraestructuras como en investigación, de cara al desarrollo definitivo de una economía circular.

Evita mermas de volumen

Una gestión adecuada de los recursos resulta necesariamente en un mejor aprovechamiento y en mejores resultados en todos los sentidos. En la logística, el espacio es un factor central y poder gestionarlo adecuadamente en los almacenes de las empresas puede marcar notables diferencias…

La temperatura controlada previene las temidas mermas de volumen provocadas por las oscilaciones de temperatura que, pérdidas económicas aparte, desbaratan los cálculos de cualquier almacenista que ha previsto un volumen determinado y establecido ritmos y pedidos en función de ello, y que pierde tiempo y esfuerzo en redistribuciones innecesarias.

Aumenta la reutilización de embalajes

Uno de los aspectos más sangrantes desde el punto de vista ambiental del sector logístico es la infrautilización de embalajes. Erradicar un consumo ineficiente basado en el principio obsoleto del “usar y tirar” se ha convertido en uno de los caballos de batalla en el sector; y el reciclaje no basta.

En especial en las soluciones basadas en el frío pasivo la motivación de todos los participantes en la cadena logística para reutilizar embalajes aumenta considerablemente cuando estos embalajes eficientes aportan un valor considerable, al convertirse en la clave del mantenimiento de la temperatura en los márgenes adecuados.

Habilita una última milla más humana

Enviar grandes masas de productos es relativamente fácil; lo realmente difícil es fragmentar esas masas y que cada paquete vaya al comercio que lo ha pedido o al cliente final que lo ha comprado; y además en un tiempo determinado, en especial si hablamos de productos termosensibles.

Ese reparto de última milla en frío especialmente complejo se ve muy facilitado por soluciones isotérmicas de frío pasivo que dan a los eslabones de la cadena logística del frío cierta flexibilidad que repercute también positivamente en el reparto capilar convencional; aumenta el margen para definir rutas, gestionar devoluciones, diversificar vehículos, cumplir con los horarios…